¡es una niña!

img_0355nací un 26 de diciembre a las once de la mañana, habían internado a mi mamá un día antes y de hecho mi llegada al mundo estaba programada para mediados de enero; desde entonces hacía lo que me daba mi gana. no sólo me adelanté para alcanzar la fiesta de diciembre, sino que durante nueve meses mamá y papá creyeron que tendrían un hijo y se llenaron de cosas azules para mí. Vladimir, me iba a llamar. total, el mero día salí del vientre de mi madre con una vulva: “fue niña”.
muchas veces durante mi infancia, escuché a mi papá contar la historia del día de mi nacimiento como una decepción de su sueño de tener un primogénito varón. entiendo que esto lo hacía él a manera de broma, pero durante años verdaderamente sentía que había algo malo con ser niña, que era menos valiosa que un niño, que había hecho menos hombre a mi papá o que había causado que él amara menos a mi mamá.
casi cuatro años después, nació mi hermana y casi otros cuatro, nació mi hermano: el tan anhelado niño. entre un nacimiento y otro, tuve también algunos primos y primas, y todas esas experiencias me hicieron darme cuenta que entre broma y broma, para mi familia sí era algo valioso eso de ser hombre y engendrar uno: “bueno pa´hacer hombres”, le dijo mi papá a un tío después de que naciera su tercer hijo.
una vez le pregunté a mi mamá y mi abuelita que por qué les daba alegría saber que una nueva persona sería niño y me dijeron que porque las niñas, y bueno, las mujeres, sufríamos mucho y batallábamos más en la vida. ese pretexto sostiene la supuesta broma de que ser mujer no está tan chido y en esa creencia somos educadas muchas de nosotras: soy mujer y ya me chingué, me toca sufrir y no hay nada que pueda hacer para cambiarlo.
muchos años me sentí mal por no haber podido ser un niño. de hecho, apenas hace poco, acepté que me gusta mi cuerpo de mujer y lo disfruto muchísimo, y fue también el inicio de mostrarme vulnerable ante aquellas cualidades asociadas a lo femenino, que antes rechazaba, por considerar inferiores con respecto a otras asociadas a lo masculino.
en fin. hoy sigo viendo que cuando inicia un embarazo, hay personas que tienen predilección por un par de cromosomas específico. quizá no haya nada de malo en eso, pero hay personas que siguen rezando el mantra de que las niñas sufren mucho y neta, basta. que los niños y las niñas sean como son. y si hay una sociedad montada en el dicho de que estamos aquí para sufrir, entonces seamos felices, niñas, que la rebeldía sea una sonrisa descarada, que gocemos del sexo y lo digamos abiertamente, que salgamos a la calle con alegría, que nos cuidemos entre nosotras, que aprendamos a conocer nuestros cuerpos y sus ciclos para existir en armonía con ellos, que nos valga madre que allá afuera estén esperando que vivamos entre cólicos, corazones rotos y lágrimas.

Texto e ilustración: Vale Ria

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