Algunos momentos en mi vida en los que me di cuenta que el mundo necesita el feminismo

Recientemente asistí a una conferencia muy interesante sobre feminismo, en el panel había mujeres que trabajan en asociaciones de ayuda a víctimas de violencia de género en colonias de bajos recursos, y los casos y estadísticas que mencionaron me hicieron sentir horrorizada y al mismo tiempo privilegiada: no he sido víctima de una violación, no se me negó la educación por ser mujer, no he sido víctima de violencia doméstica, ni mi esposo me prohíbe nada. Sin embargo, en el transcurso de mi vida, he experimentado momentos donde el machismo y la represión asoman la cabeza y dejan caer su puño haciendo mella en mi persona y en el mundo a mi alrededor. A continuación, presento un listado de algunos de esos momentos:

Cuando el mesero sólo saluda al ‘caballero’, o se acerca a la mesa y pregunta ‘¿Todo bien, caballero?’, luego le trae la cuenta a él, aunque haya sido yo la que pidió la cuenta, y al final nos despide con un ‘Gracias, caballero’.
Cuando en una discusión no se toma en cuenta mi opinión hasta que la apoya un hombre.
Cuando en mi clase de arte sólo se inscriben niñas por que la pintura es una actividad femenina, pero la mayoría de los artistas famosos son hombres.
Cuando me sugieren que estudie diseño y la pintura sea mi hobby de fin de semana, porque estudiar en otra ciudad es cosa de hombres, mientras que una señorita debe vivir con sus padres hasta el matrimonio.
Cuando, al planear mi boda, la organizadora no toma en cuenta la opinión de mi novio, porque planear una boda es cosa de mujeres.
Cuando mis alumnas se burlan de un niño de su edad por llorar, porque ‘ni siquiera ellas, que son niñas, lloran’.
Cuando en una reunión de amigos, a las mujeres ‘nos dejan’ en la cocina para platicar, mientras los hombres se reúnen junto al asador.
Cuando un amigo asume que por haberme acompañado a mi casa tiene derecho a pasar, y al no conseguirlo me reclama enojado que para qué ‘me hizo el favor’ de acompañarme.
Cuando un conocido asume que por darme aventón puede exigir un masaje relajante a cambio.
Cuando un taxista siente la confianza de preguntarme si ‘estudio o trabajo’ y se molesta si no le contesto.
Cuando se asume que no me sé estacionar y creen necesario darme direcciones, tanto amigos dentro de mi auto como extraños en la calle.
Cuando se enseña a las niñas a cocinar y limpiar y a los niños a ser líderes y deportistas.
Cuando en la clase de ajedrez le preguntan a la única niña que por qué mejor no se cambia a clase de pintura.
Cuando se asume que todos mis compañeros de la carrera de artes son gays.
Cuando la palabra ‘puta’ es un insulto usado para castigar a una mujer que vive su sexualidad sanamente.
Cuando una mujer es tomada más en cuenta por hombres si se comporta un poco como ellos y desprecia a otras mujeres.
Cuando a las mujeres nos enseñan a ‘darnos a respetar’, pero a los hombres no se les enseña a respetar a las mujeres.
Cuando se consuela al niño que va a tener una hermanita con la promesa de que ella lo va a atender.
Cuando escucho la frase ‘La mujer decide qué tan lejos llega el hombre’ para culpar a las víctimas de abuso sexual, seguido por un ‘¿Y cómo iba vestida?’
Cuando se lee la frase “Detrás de un hombre hay una gran mujer y frente a él un gran asador” en un panorámico publicitario.
Cuando se le aplaude a un hombre por hacer una labor básica del hogar.
Cuando se asume que mi esposo ‘me ayuda’ en la casa si cocina o lava la ropa.
Cuando un hombre considera una victoria si su esposa va a tener un varón.
Cuando un hombre que ‘se coge’ a una mujer es un campeón, pero la mujer a la que ‘se cogió’ es humillada.
Cuando una mujer que pierde la virginidad es comparada con un objeto usado.
Cuando ella y él deciden vivir juntos y se asume que él está aprovechándose de la situación.
Cuando se justifica la infidelidad de un hombre porque son ‘cazadores por naturaleza’, pero la infidelidad de una mujer es mera putería.
Cuando los maestros todavía forman al grupo por fila de niños y fila de niñas y los hacen competir por cuál fila es mejor.
Cuando mi maestra de secundaria me dijo que no iba a encontrar un marido que me aguante por contestona.
Cuando un hombre se declara ‘ofendido’ por yo querer pagar la comida en el cine, habiendo él pagado los boletos.
Cuando a una empleada doméstica le parece normal que su marido le pegue y lo que le extraña es que a su patrona no le ocurra lo mismo.
Cuando la gente reacciona con incredulidad ante una pareja que no se cela.
Cuando al enterarse de que voy a dejar mi trabajo para empezar mi propio negocio me felicitan por que ‘mi esposo me sacó de trabajar’.
Cuando al llegar a una reunión de amigos saludan solamente a mi esposo y asumen que equivale a saludarnos a los dos.
Cuando en un grupo de hombres se utiliza la expresión ‘¡Qué joto!’ a manera de insulto.
Cuando en un grupo de mujeres se utiliza la expresión ‘¡Qué nena!’ a manera de insulto.
Cuando en un grupo de hombres homosexuales se utiliza la expresión ‘¡Qué pasiva!’ a manera de insulto. Porque todo lo que se asemeja a la mujer es inferior, por lo tanto ridículo.
Cuando nos llaman feminazis sólo porque no se sienten incluidos en la lucha feminista.

Cuando me doy cuenta que todo lo anterior es normal, pero al mismo tiempo una injusticia, es cuando no me queda duda de que el mundo necesita reparación urgente.

Si no te sientes representado por la lucha feminista, piensa cuántas veces en tu vida te has frenado por cuestiones de género (‘los hombres no lloran’, ‘calladita te ves más bonita’, ‘el diseño no es una carrera para hombres’, ‘mija, hazle de cenar a tu hermano’). Ya seas mujer, hombre o no binario, todos necesitamos del feminismo, porque todos estos momentos, por más pequeños que parezcan, son la base del sistema que desemboca en violaciones, violencia familiar y feminicidios.

*** Siéntanse libres de continuar la lista en los comentarios.

Texto por: Lila Ortiz 

Lila Ortiz se dedica a la pintura y a la enseñanza de la misma. Puedes checar su trabajo en esta liga

 

One thought on “Algunos momentos en mi vida en los que me di cuenta que el mundo necesita el feminismo

  1. Cuando tengo que esconder mis toallas sanitarias o referirme a ellas por medio de un eufemismo porque es “asqueroso”.
    Cuando veo a diario que muchos hombres no se hacen responsables por los embarazos de sus parejas y las abandonan o simplemente son desligados de la crianza de sus hijos.
    Cuando preparaba café a los invitados en casa de mi familia y me decían “haces el café muy bueno, ya te puedes casar”.
    Cuando le comento a las personas que no me gusta cocinar y se impresionan porque soy mujer.
    Cuando me miran feo por estar parada fumándome un cigarro en la calle pero veo hombres que hacen lo mismo y nadie los mira.
    Cuando uso un vestido corto y estoy esperando un autobús en la parada y se paran carros a mi lado insinuando que me estoy prostituyendo.

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